“Si yo tuviera 18…”: el aberrante chat del pastor evangélico detenido por abusar de una menor de su iglesia

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Esteban Oviedo, detenido por grooming y abuso

Esteban Martín Oviedo, alias “Pecas”, es, o era, un ministro de fe, un pastor evangélico, cabeza de la iglesia Donde Él Habita, ubicada en la zona de Laferrere, donde los fieles dejan el diez por ciento de sus sueldos. Autor de un libro llamado De La Ruina al Éxito, fue detenido tres semanas atrás por la Policía Bonaerense en una casa del country Santa Anita de Cañuelas, con una acusación aberrante en su contra. La madre de una de sus jóvenes fieles lo había denunciado meses antes por haber acosado virtualmente a la chica de 15 años. Pero fue mucho más que eso.

La mujer notaba a su hija algo extraña. Entonces, le revisó el teléfono. Encontró varios mensajes entre la adolescente y el pastor de 47 años, textos que iban y venían por Facebook y WhatsApp. “Mandame una foto cuando puedas”, “Si sos hermosa, a mí me gustas”, “Te amo”, “Te extraño”, le decía el pastor a la chica.

Por Facebook, fue aún más lejos en su presunta fantasía. “Si yo tuviera 18, te pediría que seas mi novia”, le sugirió. “No, usted está casado con la mujer más hermosa del mundo y la tiene que respetar”, respondió la menor. Entonces, la madre fue y denunció el caso.

La fiscal Lorena Pecorelli, a cargo de la Ayudantía de Delitos Conexos a la trata de personas, Ciberpedofilia y Grooming de La Matanza tomó el expediente, con una investigación a cargo de la ayudante fiscal Daniela Sánchez.

En las últimas horas, Pecorelli pidió al juez Rubén Occhipinti que convierta el encierro de Oviedo en prisión preventiva. Lo acusa no solo del delito de acoso virtual y grooming, sino también de haber abusado de la niña en su propia iglesia. Peor todavía: el pastor había sido condenado años atrás a tres años de prisión en suspenso por haber abusado de otra menor de edad que también fue una de sus fieles.

El presunto ataque, un abuso sexual simple, ocurrió detrás del telón del templo, ubicado en la calle Rosas, en un cuarto especial para el pastor, su propio camarín, según determinó la investigación. La iglesia fue allanada por la Superintendencia de Delitos Complejos de la Policía Bonaerense en busca de pruebas.

La historia iba aún más lejos. La chica de 15 años se había convertido en un blanco desde el comienzo. La madre descubrió que el propio pastor la había contactado originalmente, para luego invitarla al culto. Oviedo logró un lugar de confianza notable en su familia. Se presentó varias veces en su casa para ayudar a su padre con tareas de mantenimiento.

El testimonio de la menor se volvió una prueba clave. Fue entrevistada por una psicóloga del Centro de Asistencia a la Víctima de La Matanza. Ante la psicóloga, la chica “desplegó un relato fluido, espontáneo y detallado, en el que caracterizó los episodios denunciados en autos con contenidos descriptivos en los que aludió tanto cuestiones del orden del objetivo como así también de lo subjetivo y vivencial”, asegura un documento del caso.

La iglesia de Oviedo al ser allanada por la Policía Bonaerense

De cara al ataque, “las principales emociones que habría percibido se vincularon predominantemente al temor, al desconcierto y a la ansiedad, con repercusiones que impactaron tanto en lo emocional, como en lo familiar, social y escolar”, continúa la devolución de la psicóloga.

La fiscal Pecorelli afirmó al pedir la prisión preventiva: “Esta asimetría o desproporción se acentúa toda vez que la joven aún se encuentra en proceso de maduración psíquica. De tal modo, la inequidad de condiciones facilita o torna permeable la posibilidad del aprovechamiento de la inmadurez y fragilidad de sus recursos por parte de un adulto».

La culpa le impidió a la menor reconocer el supuesto abuso sufrido. Después de todo, “Pecas” Oviedo era su pastor.