Una argentina en la isla que tiene la única frontera abierta del Caribe: “Pasás de un país a otro cruzando la calle, sin trámites”

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Dos países, una sola isla y 37 playas públicas de arena blanca y aguas turquesas, distribuidas a lo largo de sus 110 kilómetros de costa paradisíaca.

En el Caribe, hay una isla que políticamente pertenece a dos países distintos (Francia y Países Bajos) y donde sus habitantes hablan tres idiomas diferentes (francés, neerlandés e inglés).

Se trata de Saint Martin, que además cuenta con la única frontera de la Unión Europea ubicada fuera de Europa y una de las playas más famosas del mundo. En Maho Beach, los aviones pasan a escasos metros de los turistas antes de aterrizar en el aeropuerto internacional Princesa Juliana.

Maho Beach, la playa llena de adrenalina adonde los aviones pasan a escazos metros del suelo (foto: Wikipedia)

Si bien para muchos la principal motivación de este destino es observar cómo los Boeing 747 atraviesan el cielo a una distancia de 10 metros de la cabeza de las personas, la isla es también una rareza geográfica y cultural.

En apenas 87 kilómetros cuadrados conviven dos países separados por una frontera tan invisible que se cruza caminando, sin controles ni trámites migratorios. “Pasás de un país al otro sin darte cuenta, solo cruzando una calle”, contó la argentina Gianni Cersosimo, creadora de contenido de viajes y una de las influencers más reconocidas del país, con casi dos millones de seguidores en sus redes sociales @giannicersosimo (Instagram, Tik Tok, Facebook y YouTube).

Es como estar en Europa, pero en el Caribe. Tenés la parte francesa y la parte de Países Bajos en una misma isla”, relató Gianni, quien a su vez destacó las diferencias que se perciben apenas se cambia de lado. Mientras el norte se asocia con el encanto francés y la cocina gourmet, el sur ofrece grandes hoteles, entretenimiento y un ambiente más urbano.

“La parte francesa es más bonita, más colonial. Son casitas bajas, colores pastel, todo muy europeo

La parte francesa es más bonita, más colonial. Son casitas bajas, colores pastel, todo muy europeo. Allí es donde se concentra la mejor gastronomía”, describió. En cambio, “el lado de Países Bajos está más dirigido a estadounidenses, con más fiesta, casinos y vida nocturna”.

La frontera entre Francia y Países Bajos en Saint Martin es una de las más curiosas y tranquilas del mundo. “No es una frontera con muros, puestos militares ni controles de pasaporte, sino una división totalmente abierta que se puede cruzar libremente caminando o en auto sin hacer migraciones”, contó Gianni.

En la práctica, la frontera está marcada solo por señales, monumentos o letreros que indican cuándo entras en la parte francesa o en la parte de Países Bajos. Muchas veces los turistas ni siquiera se dan cuenta del momento exacto en que cruzan, porque la transición es muy natural. Esto es posible gracias al Tratado de Concordia de 1648. Desde entonces, ambas partes conviven en paz, permitiendo el libre tránsito de personas sin hacer migraciones.

En la práctica, la frontera está marcada solo por señales, monumentos o letreros que indican cuándo entras en la parte francesa o en la parte holandesa (gentileza https://www.st-martin.org)

Saint Martin: desde resorts all inclusive hasta hostels

Aunque Saint Martin suele asociarse a un destino exclusivo, Gianni asegura que puede adaptarse a distintos presupuestos. “Podés hospedarte tanto en un hotel all inclusive sobre la playa como en un Airbnb o un departamento. Incluso hay algunas posaditas o hostels”, explicó.

Para quienes buscan opciones más económicas, recomienda alojarse en departamentos y aprovechar los restaurantes locales del lado francés, que tienen precios súper accesibles. “Están los ‘loló’, que son restaurantes típicos locales con precios baratísimos. La gastronomía francesa ahí es buenísima”, destacó.

La viajera argentina también señaló que la ubicación influye mucho en el estilo de alojamiento. Las grandes cadenas hoteleras y resorts suelen concentrarse del lado de Países Bajos. Mientras que el lado francés ofrece hospedajes más boutique, construcciones bajas bien coloridas y un ambiente más pintoresco. Además, remarcó un punto clave: todas las playas son públicas y gratuitas, por lo que, aunque haya hoteles frente al mar, cualquier visitante puede acceder libremente y disfrutar del paisaje sin restricciones.

En Saint Martin todas las playas son públicas. Hay 37 lugares paradisíacos para descubrir

Una isla para recorrer en auto

Para explorar Saint Martin, Gianni hace una recomendación clara: alquilar un auto. “La isla se disfruta más con la libertad para moverse entre playas, pueblos y miradores”, aconsejó.

Con respecto al transporte público, hay pequeñas furgonetas (minivans) privadas que funcionan como autobuses, recorriendo las carreteras principales de la isla de lunes a sábado por tarifas económicas de entre 1 y 3 dólares. No tienen horarios fijos, pero ofrecen alta frecuencia durante el día y se pueden detener levantando la mano.

En cuanto al tiempo ideal para recorrer el lugar, la viajera dijo que “con una semana es suficiente”. Entre las playas imperdibles se encuentran Orient Bay, ideal para quienes buscan un ambiente animado, con deportes acuáticos, bares frente al mar y un paisaje espectacular que parece de postal.

Gianni aconsejó recorrer la isla un auto y dijo que con una semana es más que suficiente para contemplar sus principales atractivos (Meghan Dhaliwal/The New York Times)

Mullet Bay tiene un mar calmo y un ambiente más local, mientras que Grand Case Beach combina playa con una zona llena de restaurantes increíbles donde puedes probar mariscos frescos.

Cuándo es la mejor época del año para viajar

En un Caribe atravesado por fenómenos climáticos cada vez más impredecibles, elegir bien la fecha del viaje es clave. “La mejor época para ir es de fines de noviembre a abril”, recomienda Gianni, sobre todo para evitar huracanes y el problema creciente del sargazo, el alga que invade muchas playas caribeñas en temporada de lluvias.

Durante estos meses, las temperaturas son cálidas pero no excesivas, y hay menos probabilidades de lluvias o tormentas, lo que permite disfrutar al máximo de las playas, excursiones en barco y actividades al aire libre. Además, es la temporada ideal para quienes buscan escapar del invierno en otros países y vivir un verdadero ambiente caribeño.

“La mejor época para visitar Saint Martin es de fines de noviembre a abril”, recomienda Gianni

Sin embargo, es importante tener en cuenta que esta también es la temporada alta, por lo que hay más turistas y los precios de hoteles y vuelos pueden ser más elevados.

Para los que prefieren un viaje más económico y tranquilo, los meses de mayo y junio son una excelente alternativa, ya que el clima sigue siendo muy bueno pero con menos multitudes.

Anguila: una excursión al paraíso

Uno de los grandes atractivos de Saint Martin es su cercanía con Anguila, considerada por muchos como una de las islas con mejores playas del Caribe. “Anguila es otro nivel. Es súper paradisíaca”, aseguró Gianni, quien contó que muchos turistas hacen la excursión de ida y vuelta en el día, aunque ella recomienda dedicarle al menos dos jornadas, si se puede.

La isla de Anguila está situada a media hora en ferry o lancha rápida desde Saint Martin (Wikipedia)

El viaje comienza generalmente con un corto trayecto en ferry o lancha rápida desde Marigot o Philipsburg, y en menos de una hora ya se llega a la isla. “Durante el día, es común visitar algunas de las playas más famosas de Anguila, como Shoal Bay o Meads Bay, donde se puede nadar, hacer snorkel o simplemente descansar bajo el sol”, remarcó.

Muchas excursiones también incluyen tiempo para recorrer pequeños restaurantes locales y probar mariscos frescos o platos típicos. “Se regresa a Saint Martin con la sensación de haber vivido una escapada inolvidable a otro país, ya que esa isla es una colonia británica”, contó Gianni.

Al momento de comparar ambas islas, la viajera fue contundente: “En infraestructura Saint Martin es más completa, pero las playas de Anguila son espectaculares”.

“En infraestructura Saint Martin es más completa, pero las playas de Anguila son espectaculares”, contó Gianni

De abogada a viajera profesional

Gianni Cersosimo no siempre se dedicó a viajar por el mundo. Antes de convertirse en una de las influencers de viajes más reconocidas de Argentina, su vida transcurría entre expedientes en tribunales: era abogada y ejercía la profesión mientras, en paralelo, empezaba a explorar su pasión por los viajes. Durante un tiempo sostuvo ambas actividades al mismo tiempo, hasta que esa “doble vida” se volvió imposible de mantener.

Hace unos diez años, cuando las redes sociales todavía no eran el fenómeno masivo que son hoy, Gianni comenzó a trabajar fuerte en plataformas digitales. Abrió su cuenta de Instagram en 2013 y, dos años después, en 2015, empezó a publicar contenido a diario. “En ese momento éramos muy poquititos los que hacíamos viajes, al menos en Argentina”, recordó. Lo que hoy es un nicho explotado, en aquel entonces era una novedad.

Gianni tiene 37 años y antes de convertirse en influencer de viajes trabajaba como abogada

Además de compartir sus experiencias en redes, Gianni dio un paso importante al comenzar a escribir para Lonely Planet, una de las guías de viajes más prestigiosas del mundo. Allí volcaba relatos y recomendaciones de destinos que iba descubriendo, construyendo poco a poco una comunidad interesada en su mirada viajera y en la información práctica que ofrecía.

Con el correr de los años, su crecimiento fue sostenido y constante. Sin embargo, hace aproximadamente seis años llegó el momento decisivo: la abogacía y el trabajo en redes ya no podían convivir. “Tuve que elegir”, contó. Y sin dudas, eligió el camino de los viajes y la creación de contenido, apostando a un proyecto que todavía estaba en pleno desarrollo.

Hoy, esta porteña de 37 años vive completamente de sus redes sociales, publica contenido todos los días y se encarga de todo: desde la planificación hasta la producción. Aprendió a editar sola, de manera autodidacta, y aunque su pareja la ayuda especialmente con los videos de YouTube, ella sostiene el corazón del proyecto con esfuerzo propio.

Gianni lleva recorridos más de 80 países de América, Asia y Europa

Su paso por Saint Martin forma parte de un itinerario viajero que ya superó los 80 países. Recorrió ciudades de Asia, África, América y Europa. Su próximo desafío llegará a fin de año, cuando visite la Antártida; y su cuenta pendiente aún sigue siendo Oceanía.

“Lo que más me motiva es compartir contenido que le sirva a la gente, ayudar a que otras mujeres se animen a viajar”, remarcó Gianni, quien la mayoría de los viajes suele hacerlos sola. “A veces voy con mi novio y otras con amigas”, concluyó la joven que se animó a dar el salto, confió en su constancia y transformó una pasión en un modo de vida.