Una presunta fiesta y una noche tranquila en familia: la defensa de los primos detenidos por el crimen del remisero en San Justo

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De confirmarse las coartadas de los dos detenidos, habría un giro en la investigación por el crimen de Eduardo Gómez (53), el remisero asesinado a tiros por dos motochorros que lo abordaron el domingo cuando caminaba rumbo a su trabajo por las calles de San Justo. Es que Dylan y Brian Portillo, los dos primos presos hasta el momento por el homicidio en La Matanza, aseguran ser inocentes.

No tienen nada que ver. Y hay muchas pruebas que lo demuestran”, sostuvo este jueves Alejandra, tía de los principales sospechosos, en diálogo con Infobae.

La detención de ambos fue a raíz de una solicitud presentada por el fiscal Adrián Arribas, de la UFI Temática Homicidios departamental, quien, luego de que la Policía Bonaerense hallara la moto descartada en la que se movían los sospechosos, entrevistó a un testigo que reconoció a los dos delincuentes y dijo que eran vecinos suyos.

Con esa información precisa, Arribas pidió allanar dos domicilios de la localidad de San Justo, en uno de los cuales se concretó la detención de Dylan, de 22 años y con antecedentes por encubrimiento agravado.

Ya en la sede judicial, el joven declaró en su indagatoria que esa noche había asistido a una fiesta junto a su novia en la localidad de Mariano Acosta, partido de Merlo. En ese sentido, fuentes del caso consultadas por este medio precisaron que brindó la contraseña de su teléfono celular para que los investigadores pudieran corroborar que su relato, efectivamente, fuera cierto.

“Al celular de Dylan lo tuvieron en las manos el día del allanamiento y los de inteligencia preguntaron: ‘¿Qué hacemos con esto?’. Y les contestaron: ‘Nada, déjaselo a la piba’ (por la novia del sospechoso). Esas fueron sus palabras”, aseguró la tía de los sospechosos.

En el caso de Brian (31), primo mayor de Dylan, él mismo se presentó en la Fiscalía de Homicidios para conocer la situación de su familiar. Y en ese contexto, el fiscal Arribas ordenó su inmediata detención.

Brian Portillo declaró, al igual que su primo Dylan, que nada tenía que ver con el asesinato de Gómez, al asegurar que, durante la noche en la que ocurrió el hecho, él dormía junto a su familia en su propia casa.

Una imagen de seguridad capta el momento en que un remisero fue atacado en San Justo para robarle el celular

Ante esa declaración, el fiscal Arribas le solicitó su teléfono celular para encontrar pruebas de que no mentía con su versión de los hechos, pero al momento de ser detenido no lo llevaba consigo. Dijo que lo presentaría en las próximas horas en la fiscalía, pero hasta este jueves a la mañana el dispositivo no había sido recibido por el equipo de Arribas, según confirmaron fuentes del caso a este medio.

Hasta tanto los investigadores no puedan cotejar que los relatos de los detenidos son reales, Dylan y Brian Portillo continuarán detenidos. Pero si se confirmara que no mienten ante la Justicia, podrían recuperar la libertad en las próximas horas.

El caso

Eduardo Gómez, de 53 años, fue asesinado de un disparo durante un asalto registrado cerca de las 6:30 de este domingo. La víctima se dirigía a su trabajo en una agencia de remises cuando fue abordada por dos motochorros, según muestra el video filmado por una cámara de seguridad de la cuadra donde ocurrió el hecho.

Eduardo Gómez, la víctima

La violenta secuencia ocurrió en la intersección de las calles Guatemala y Moldes. Gómez, la víctima, caminaba hacia la agencia, ubicada sobre la calle León Gallo.

En las imágenes se observa que Gómez intentó resistirse con un palo que llevaba en la mano. Uno de los atacantes extrajo un arma de fuego y le disparó a corta distancia. El remisero recibió un tiro en la pierna izquierda y, aunque cayó al piso, se reincorporó, mientras los asaltantes escapaban a toda velocidad con su celular.

Vecinos que presenciaron el hecho alertaron a la Policía y asistieron a Gómez, quien fue trasladado al hospital Pariossien de Isidro Casanova. Pese al esfuerzo de los médicos, el remisero falleció a raíz de la herida de arma de fuego. La bala le perforó la arteria femoral.

Unos 40 minutos más tarde, cuando le envió un mensaje para cerciorarse de que había llegado a destino, su mujer recibió una respuesta que la tranquilizó: “Sí, ya llegué”.

No sabía que eran los ladrones que habían logrado desbloquear el aparato, mientras su marido agonizaba. El celular del remisero de 53 años todavía no apareció, indicaron fuentes del caso.