
Adrian Sutil vive horas bien alejadas del glamour que rodeó buena parte de su trayectoria deportiva. El ex piloto de Fórmula 1 está detenido en Alemania desde fines de noviembre del año pasado acusado de fraude y malversación de fondos, pero ahora la historia parece haber dado un giro dramático con el foco puesto sobre un grupo de mercenarios rusos, amenazas de muerte y nueve autos de lujo desaparecidos entre los se destacan un Mercedes-Benz 600 que habría pertenecido al mítico Elvis Presley.
El diario alemán Bild, por intermedio de su periodista Robin Mühlebach, dio a conocer la argumentación que presentó Dirk Schmitz, el abogado del ex corredor de F1 que se mantuvo en la Máxima entre 2007 y 2014.
La causa contra el ex piloto alemán de 42 años se desató con allanamientos simultáneos en propiedades ubicadas en Suiza, Alemania y Mónaco. Una de las acusaciones que pesa sobre Sutil, identificado actualmente como “comerciante de coches de lujo”, marca que utilizó “repetidamente vehículos como garantía”.
Durante los procedimientos judiciales se incautaron 20 coches de alta gama, pero el abogado afirma que 9 vehículos permanecieron en el garage de Mónaco. Una semana después de ser apresado, la familia, por intermedio del letrado, aseguró que vivieron un “intento de extorsión”.
“Una persona que llamó se presentó como ‘Vladimir’ y afirmó ser ruso y miembro del Grupo Wagner, con la amenaza de que nadie en Mónaco podría detenerlo si su grupo conseguía los vehículos”, comunicó el abogado de Sutil, aunque las fuerzas policiales todavía están investigando para saber si la persona en cuestión es parte realmente de esa organización.
El diario alemán asegura que “varios hombres” aparecieron en la mansión de Sutil para apoderarse de los vehículos de lujo que permanecían allí “bajo una presión enorme”. La familia afirmó que no fue un “robo de coches normal”, ya que hubo “intimidaciones graves, incluyendo amenazas de muerte”. En ese marco, Schmitz detalló: “El mensaje claro de los autores era: ‘Entrega los coches o pasará algo fatal’”.
La lista de coches que se habrían llevado según la denuncia son varios Porsche, dos Koenigsegg, un Rolls-Royce Phantom, un Ferrari California, un Lamborghini y el Mercedes-Benz 600 que alguna vez fue propiedad del legendario cantante Elvis Presley en la década del 70.
El medio especializado Auto Motor und Sport detalló que uno de los modelos es un Koenigsegg Agera One:1, un “hipercoche” de origen sueco de 1360CV del que sólo existen siete ejemplares en el planeta y tiene un valor estimado en 10 millones de euros.

La familia realizó la denuncia formal recién el pasado 31 de diciembre por el temor que generó el hecho: “Los autores también exigieron que no se avisara a la Policía. Incluso después del traslado, hubo más advertencias e intentos de contacto a través de números desconocidos”.
El tema está bajo la esfera de la Fiscalía de Stuttgart y la Oficina de Investigación Criminal del Estado de Baden-Württemberg, aunque ya hay aviso a la Interpol del tema y las autoridades monegascas están al tanto, según los informes de Auto Motor und Sport.
Lisa Schröder, portavoz de la policía alemana, reconoció a Bild que recibieron una “denuncia penal por el paradero desconocido de varios vehículos más”. Al mismo tiempo, Schmitz aclaró que Sutil está “cooperando plenamente con las autoridades investigadoras y espera que se encuentren los vehículos”.
Lo cierto es que Auto Motor und Sport sostiene que los investigadores encontraron pistas que sugieren que los coches de alta gama podrían haber sido sacados “ilegalmente del país” y otros indicios apuntan contra una “operación organizada”. “Los vehículos habrían sido cargados de forma selectiva, presumiblemente con la ayuda de empresas de transporte o conexiones de ferry”, señalaron.

Es por eso que la Oficina de Investigación Criminal de Baden-Württemberg abrió una búsqueda internacional e incluso un portavoz le reconoció a Bild que lograron recuperar a uno de los coches buscados, aunque el resto siguen desaparecidos.
Una de las estrategias para conseguir pistas sobre el tema está en difundir entre la comunidad de coleccionistas la información, ya que se trata de modelos “tan únicos que difícilmente pasan desapercibidos”, destacó Schmitz, con especial referencia a los Koenigsegg y el Mercedes 600.
Sutil logró dar el salto a la Máxima para 2006 cuando fue confirmado como piloto de pruebas de Midland F1 Racing (lugar que hoy ocupa la escudería Aston Martin). Fue confirmado como titular en la temporada 2007 con el nuevo nombre del equipo (Spyker F1 Team) y permaneció en la conversión a Force India hasta 2011, cuando fue acusado de agresiones graves tras un incidente nocturno en Shanghái.
Dejó la categoría durante 2012, pero reapareció para el 2013 otra vez en Force India, emigró al año siguiente a Sauber y finalmente fue piloto de pruebas en Williams a lo largo del 2015 antes de ponerle punto final a su carrera deportiva, con un 4° lugar para Force India en 2009 como mejor resultado durante el Gran Premio de Italia.
Si bien su nombre irrumpió mediáticamente de manera intermitente desde entonces, especialmente con el brutal accidente durante 2020 en el que destrozó su McLaren Senna LM, la historia de Sutil resurgió hacia fines del 2025 cuando quedó detenido bajo prisión preventiva en una cárcel de Baden-Württemberg, Alemania.
“La prisión preventiva se basa esencialmente en que el Sr. Adrian Sutil no reside en Alemania, sino únicamente en Mónaco”, reclamó su abogado semanas atrás, según expuso Bild. El letrado afirmó que su cliente rechazaba las acusaciones y aseguró que no se habían “causado daños económicos a terceros”.
Las acusaciones de fraude, subrayó el abogado, “se mueven en el ámbito de los contratos de arrendamiento y los acuerdos de garantía internacionales y transfronterizos, que deben evaluarse según diferentes normas jurídicas nacionales y dan lugar a valoraciones diferentes”. Al mismo tiempo, el diario alemán advirtió que tres ciudadanos alemanes, de entre 38 y 47 años, fueron detenidos como socios comerciales del ex piloto de F1.
Sutil, de 42 años, fue arrestado hacia fines de noviembre en un hotel de Sindelfingen: argumenta que fue víctima “grave delito patrimonial en el ámbito europeo” y que el proceso en su contra son un intento de “dañar de forma deliberada y engañosa” su reputación.




