Brujos, policías y “el Diablo” en la frontera: la insólita banda narco que cayó por un malabarista

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Brujos, policías y “el Diablo” en la frontera: la insólita banda narco que cayó por un malabarista

La foto de un difunto, una pata de gallina, una piedra envuelta en un trapo rojo y sangre de un animal, en medio de 58 paquetes de cocaína. Esa fue la inquietante imagen con la que encontraron los gendarmes que requisaron un vehículo sobre la ruta nacional 9 en la provincia de Jujuy.

El operativo en el que se secuestró la droga, el 18 de julio pasado, fue el desenlace de una investigación que había comenzado mucho antes y que estaba tras los pasos de la banda de “El Padrino”, un poderoso capo narco de Cochabamba, Bolivia.

De acuerdo a fuentes vinculadas a la causa, el cabecilla de la organización tenía un modus operandi muy particular: encomendaba a curanderos-brujos la misión de proteger los cargamentos que la organización traficaba a través de la frontera en Jujuy. Ningún ladrillo traspasaba la frontera sin el “trabajo” mágico.

Incluso, en uno de los vehículos vinculados al grupo los investigadores encontraron la cabeza de un cabrito envuelto un trapo. Calcularon, llevaba un mes en ese lugar.

El auto que llevaba la cocaína y

Y, una vez en Argentina, la droga contaba con una protección que nada tiene que ver con lo sobrenatural aunque el apodo del supuesto responsable de esa labor también da miedo. Se trata de “El Diablo”, identificado como F.M., de 45 años y, según él, de profesión “artesano”. Los detectives que participaron del procedimiento lo señalan como “el matón” de la banda, encargado de cuidar los cargamentos.

La trama, además, incluye a un policía retirado y otro en actividad. En el combo también participaba un preso, alojado desde 2024 en el Complejo Penitenciario Federal NOA, en Güemes, por el transporte de 101 kilos de cocaína. Los tres están vinculados por lazos familiares. El reo estaba encargado de organizar los envíos y dirigía todas las maniobras para la compra de inmuebles y vehículos. Lo hacía, claro, desde un celular que fue intervenido.

Las escuchas telefónicas permitieron llegar a 10 abonados y determinar que la banda de “El Padrino” usaba como pantalla el quemado de ollas de barro y arcilla que, supuestamente, llevaba adelante “El Diablo”.

La investigación estableció, a la vez, que el policía retirado y el interno de la cárcel federal comparten lazos familiares y la titularidad de vehículos con los que se hacían los traslados de los paquetes. Algunos de sus familiares (hermanos, cuñados, sobrinos, padrastros) contaban con cédula azul para manejarlos. Todo un clan a disposición de “El Padrino”.

Uno de los ladrillos de cocaína incautados

Calendario libre

Las fuentes detallaron que la base de sus actividades era el paraje Casira, en Jujuy, ubicado en el límite con Bolivia. Desde ese lugar, partían los paquetes de cocaína entre tres y cuatro meses por mes, con destino, principalmente, al sur del país. “Calendario libre” o “libreta” eran las claves para mover los cargamentos, acondicionados en los torpedos y zócalos de más de 40 autos, camionetas y camiones con los que contaban.

La orden la daba el preso y se refería así a los días feriados y a las fechas en las que la Selección Argentina disputaba partidos en la Copa del Mundo.

Fue en la final disputada en New York que la estructura narco preparó un envío que debía llegar a Buenos Aires. Para ello, utilizarían cinco vehículos y caminos secundarios. No llegaron a destino: Gendarmería los interceptó en la ruta y detuvo a los integrantes de la banda en Argentina.

La flota de vehículos de la organización

Para los investigadores fue esencial la tarea de un malabarista que, encubierto, hacía su presentación en una esquina donde los integrantes de la organización solían pasar.

De esta manera, lograron establecer todos sus movimientos, algo que se había dificultado en las escuchas, debido a que no había referencias directas. La vigilancia del artista ató los cabos sueltos.

Por último, los investigadores determinaron que la pata argentina de la organización había logrado un importante crecimiento económico y había invertido el dinero producto de su participación del narcotráfico en la compra de campos en Metán (Salta) y casas en Jujuy.