
La comunidad educativa del Colegio Nacional de Buenos Aires y la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini quedó en estado de alerta, tras una denuncia contra estudiantes de segundo año por usar y vender imágenes adulteradas de compañeras desnudas mediante inteligencia artificial (IA).
La Universidad de Buenos Aires (UBA) confirmó que varias alumnas fueron víctimas de acoso sexual y hostigamiento, e indicó que, aunque todavía no se presentó una denuncia judicial formal, inició una investigación interna bajo la figura de violencia sexual digital y activó los protocolos previstos para situaciones de violencia de género.
La denuncia, realizada por alumnas y sus familias, involucra a estudiantes de entre 13 y 14 años que habrían creado un grupo de WhatsApp para compartir carpetas con imágenes y videos manipulados digitalmente, así como fotografías íntimas de compañeras. Las víctimas eran, en su mayoría, compañeras de curso, amigas o exparejas de los acusados.
Los alumnos señalados, todos menores de edad, recibieron sanciones de suspensión, mientras avanza el proceso.
La rectora del Colegio Nacional de Buenos Aires, Valeria Bergman, detalló que recibieron “inquietudes provenientes de la comunidad sobre la posible existencia de circulación de imágenes de estudiantes del establecimiento” y que la institución “canales de escucha y acompañamiento en articulación con diferentes agentes de la comunidad para recibir información y ofrecer un espacio de diálogo y contención”.
“Cualquier acción de este tipo resulta repudiable y contraria a los valores que promueve esta institución. Se tomarán las acciones pedagógicas y reparatorias que correspondan, conforme al reglamento de convivencia y las normativas pertinentes”, expresó.

La rectora del Pellegrini, Ana Barral, precisó que se activó el protocolo contra la violencia de género y se realizaron las presentaciones correspondientes ante el Consejo de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de la Ciudad de Buenos Aires, y en la Línea 102. Barral instó a las familias a realizar denuncias y presentaciones, ya que las pruebas “se encuentran en los dispositivos/celulares de sus hijas o hijos”.
En un comunicado oficial, desde esa institución se informó que, tras recibir presentaciones por el “uso indebido de medios digitales”, se realizaron entrevistas con estudiantes y familias, charlas grupales e informes de equipos pedagógicos y especializados, con el cuidado de resguardar a los menores ante la posible vulneración de sus derechos.
El comunicado precisa que se reforzó la actividad de los equipos pedagógicos, encomendándoles la generación de informes y la remisión inmediata de situaciones urgentes. Además, se puso al cuerpo docente en conocimiento de la situación, con foco en aplicar aprendizajes de capacitaciones temáticas para fortalecer la contención escolar y erradicar estas prácticas.
En este marco, el Consejo de Convivencia y el Consejo de Escuela Resolutivo priorizaron el diagnóstico y la elaboración de herramientas institucionales para promover cambios normativos y diseñar metodologías complementarias, entre ellas, la restricción total del uso de dispositivos móviles en la actividad escolar, y se instó a las familias a ejercer control parental activo sobre los dispositivos y espacios digitales de sus hijos.

La denuncia
Las chicas se enteraron de la existencia de un drive con sus nombres, fotos y el valor con el que sus compañeros las vendían. Algunas eran imágenes con sus rostros y cuerpos hechos con IA, mientras en otras, las desnudaban en fotos sustraídas de sus redes sociales. Los testimonios apuntan que las fotos se vendían en pack a $1000. Estarían 8 alumnos involucrados en la difusión.
Ante el hallazgo del grupo integrado por alumnos de CNBA y el “Pelle”, el tema escaló y generó conmoción y enojo en las familias y las jóvenes estudiantes. Tras la difusión interna, según publicó el diario La Nación, apareció un mensaje en los bancos de las aulas de la ESCCP: “Ustedes nos pueden delatar, pero no vamos a parar de desnudarlas y venderlas”.
El incidente ocurrió en el Pellegrini hacia fines de junio. Los grupos de alumnas afectadas impulsaron ruidazos, sentadas para que intervengan las autoridades e increparon a los presuntos responsables en la calle para agredirlos. Al respecto, un primer comunicado de la institución educativa confirmó que “se dieron los primeros indicios de la posibilidad de vulneración de imágenes, como así también de ejercer algún tipo de violencia entre estudiantes”.
La Comisión de Géneros del centro de estudiantes del Nacional de Buenos Aires manifestó en redes sociales su repudio a los hechos: “Desde el fin de semana se dio a conocer la existencia de un grupo de WhatsApp creado por estudiantes varones, en su mayoría del Carlos Pellegrini, pero también con la participación de nuestro alumnado, con el fin de difundir y comercializar imágenes y videos de amigas y compañeras, tanto editados con Inteligencia Artificial como no, sin ningún tipo de consentimiento”.

“Resulta indignante y de no creer, pero a su vez pensar en ciertas acciones normalizadas del día a día provocan que enterarnos de casos así no sea algo tan impensado e irreal, sino muy palpable. La realidad en nuestros colegios exige que se rompa el silencio”, indicaron en el comunicado.
En ese marco, las voceras de la comisión subrayaron que estos episodios exponen una problemática cotidiana en los establecimientos, y exigieron a las autoridades que “no se nos fuerce a nosotras a convivir en el día a día con quienes forman parte de estos círculos y han puntualmente participado de la vulneración de la intimidad de chicas de nuestro colegio y otro colegio”.
“Si sabés de alguien que difundió, comercializó, difunde o comercializa, denuncialo”, exhorta al comunicado, que cierra con un mensaje “si tocan a una, tocan a todas”.



