
A más de un mes de la muerte de Ángel López, el niño de 4 años que falleció en Comodoro Rivadavia por presuntos golpes de su madre y su padrastro, se conoció el resultado de un estudio histopatológico que alteró la causa. Según supo Infobae, el análisis arrojó que menor tenía una condición respiratoria preexistente que pudo haber provocado su fallecimiento. Este giro puso en duda la hipótesis de la Justicia, que sostiene que se trató de una muerte violenta provocada por Mariela Altamirano y Michael González, los dos imputados y detenidos.
Sin embargo, esta nueva versión no modifica por ahora la postura de la Justicia. Por el contrario, en las últimas horas el fiscal Cristian Olazábal enfatizó que de momento “nada cambió” y que los acusados siguen siendo para él los responsables del deceso.
En este contexto, Infobae accedió a la historia clínica del nene de 4 años y a los resultados de los análisis realizados por el Cuerpo Médico Interdisciplinario Forense del Poder Judicial, los cuales revelan los detalles que sostienen que Ángel habría muerto por golpes contundentes.

El informe pericial en el que se basa la Jusicia concluyó en que el niño falleció tras «graves traumatismos en la cabeza atribuibles a golpes» y descarta que una infección respiratoria haya sido la causa principal.
Cómo fueron las últimas horas de Ángel
Según consta en los documentos de la causa, Ángel llegó al hospital en estado crítico durante la madrugada del 5 de abril, pero con signos vitales dentro de los parámetros normales: tenía una saturación de oxígeno entre 99% y 100% tras la reanimación.
El parte médico de ese día dice: “Niño de 4 años previamente sano es traido en ambulancia por presentar PCR en su domicilo, vive con su madre y la pareja, quienes relatan que se comporto normal durante el dia y a la madrugada lo intentan despertar y estaba con respiración anormal y sin respuesta al llamado, por lo que llaman a la ambulancia y la madre inicia compresiones toráxicas hasta que lega la ayuda».
Y sigue: “En la ambulancia realizan maniobras de RCP avanzada con VPP con máscara y ambu más administracion de 2 dosis de adrenalina EV con lo que recupora puiso y FC. Llega a la guardia externa hemodinámicamente compensado y Glasgow 3 por lo que se realiza IOT con TET n° 5 con balón y se solicitan estudios de laboratorio y Tomografía Computada de Cráneo (TAC)“.

Este último estudio mostró que Ángel tenía un edema cerebral masivo y herniación del tronco cerebral y las amígdalas cerebelosas. Los especialistas asociaron este dato de forma directa con los resultados de la autopsia, que reveló «más de veinte focos de hemorragia interna en el cráneo y en distintas zonas del cuero cabelludo».
“Este patrón es considerado típico de traumatismos producidos por golpes contundentes», aclaran fuentes judiciales.
Además, especialistas en neuropatología confirmaron, mediante estudios microscópicos, que esas lesiones ocurrieron “mientras el niño seguía con vida y que fueron tanto recientes como suficientemente graves para desencadenar el desenlace fatal”.

Para los forenses, la combinación de edema cerebral, compresión del tronco y daño neurológico progresivo generó la muerte del niño por supresión de las funciones vitales automáticas.
La hipótesis de una enfermedad previa
El dictamen también consideró, aunque solo de manera hipotética, la posibilidad de que una dolencia respiratoria previa eventualmente solo hubiera hecho más vulnerable a Ángel. Sin embargo, el informe enfatizó que esto no le quita la responsabilidad a quienes debían protegerlo, que son su madre y su padrastro.
En este sentido, los acusadores sostienen que cualquier agravante médico previo habría incrementado la exigencia de cuidado por parte de los imputados, no suprimido sus responsabilidades.
“Para mi nada cambió, hay un niño fallecido y los responsables son los inculpados” señaló a Crónica el fiscal Cristian Olazábal, quien también deslizó que “resta mucho por profundizar y establecer las responsabilidades de todos los involucrados en este caso”.



