Tiene un hijo con una enfermedad que afecta a 1 de cada 5.000 chicos, rifó su auto para costear el tratamiento y recibió una ayuda inesperada

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Cattaneo volverá a sortear su vehículo.

La historia de una familia de Chubut emocionó a miles de personas en las redes sociales en las últimas horas, luego de que un vecino de Comodoro Rivadavia, cuyo hijo padece una grave enfermedad en el colon, recibiera una inesperada ayuda.

Todo comenzó el pasado 28 de abril, cuando Ángelo Cattaneo compartió un desgarrador posteo en sus redes sociales. Allí comunicó que había decidido sortear su Ford Ka para poder cubrir los costos del tratamiento de su hijo en el Hospital Garrahan.

Bastián tiene ocho años y sufre de megacolon congénito, una patología que se presenta desde el nacimiento y provoca una dilatación anormal del intestino. Entre los síntomas se encuentran dificultades para alimentarse y desarrollarse, estreñimiento severo y distensión abdominal.

Bastián viajará a Buenos Aires para un tratamiento.

“Lo que tiene mi hijo es una parte del intestino, un nervio, que no está funcionando. Entonces el cerebro no recibe la orden cuando tiene que ir al baño”, precisó el padre en declaraciones a ADN Sur. En ese sentido, aseguró que el nene no puede comer con normalidad ni salir a jugar e incluso “le cuesta muchísimo” ir al colegio.

La rifa tenía un valor de 40 mil pesos por número. “El vehículo se va con motor hecho a 0 kilómetros y tren delantero nuevo”, adelantó Ángelo en la publicación, junto a imágenes del Ford Ka modelo 1999 y de su hijo. El posteo rápidamente se viralizó y acumuló cientos de comentarios y compartidos.

Una vez realizado el sorteo, Cattaneo se comunicó con el ganador, un vecino de la provincia de Neuquén. Lo que ocurrió después terminó por conmover a todos.

“El mismo día de la rifa le mandé un mensaje y me respondió diciendo que no quería el auto, pero con la condición de volver a sortearlo”, contó. Tras el inesperado gesto del ganador neuquino, que decidió devolver el vehículo para que la familia pudiera seguir recaudando dinero, Angelo lanzó una segunda rifa y redujo el valor de los números a la mitad.

El auto que sorteó Ángelo

“Es una forma de participar y, al mismo tiempo, dar una mano enorme. Si no podes sumarte, compartir también ayuda muchísimo. Gracias de corazón”, escribió en sus redes sociales. El sorteo se realizará una vez que se vendan todos los números.

“La desesperación me llevó a hacer la rifa”

Durante una entrevista con Telenoche, Angelo contó que la campaña solidaria comenzó a crecer rápidamente gracias a la ayuda de vecinos, conocidos y también personas anónimas que decidieron comprar números para colaborar con la familia.

La publicación que se viralizó en Facebook.

Entre quienes participaron apareció el hombre que terminó ganando la rifa. Según explicó, había comprado una importante cantidad de números, lo que aumentó considerablemente sus chances. Aun así, Angelo reveló que ni siquiera lo conoce personalmente.

“La desesperación me llevó a hacer la rifa”, expresó en diálogo con el canal. Además, señaló que la intervención de Bastián está prevista para el próximo 10 de junio, aunque la familia todavía no sabe cuánto tiempo deberá quedarse en la Ciudad de Buenos Aires. “No tengo idea cuánto vamos a necesitar ni cuánto tiempo vamos a estar allá”, admitió.

La enfermedad de Hirschsprung (EH) o megacolon congénito es un trastorno que afecta aproximadamente a 1 de cada 5.000 recién nacidos y compromete gravemente la salud digestiva de los niños. Por su característica silenciosa, requiere de una detección temprana para evitar complicaciones severas o incluso fatales, ya que se caracteriza por la ausencia de células nerviosas en una parte del intestino, lo cual puede provocar obstrucciones severas y potencialmente fatales.

Aunque la cirugía puede aliviar los síntomas, no tiene cura y requiere un seguimiento médico de por vida. Una detección temprana de esta enfermedad podría evitar complicaciones fatales como obstrucciones severas del intestino en recién nacidos.

Pese a la gravedad del pronóstico, como ocurre con la mayoría de las enfermedades poco frecuentes, llegar a un diagnóstico certero aún es uno de los mayores desafíos, ya que puede llevar entre 5 y 10 años y requerir hasta 8 visitas a distintos especialistas, siendo que se calcula que más de 4 de cada 10 pacientes reciben al menos un diagnóstico erróneo durante el proceso.