El municipio de Cafayate prohibió mediante resolución oficial los loteos en las zonas afectadas por los incendios forestales que consumieron más de 200 hectáreas de bosque nativo en la localidad salteña, en medio de una investigación judicial que busca determinar si el fuego fue accidental, negligente o deliberado. La medida apunta a frenar emprendimientos que deriven de presuntos actos intencionales, en una región de alto valor ecológico y turístico, mientras las brasas aún permanecen latentes bajo las cenizas.
La intendenta Rita Guevara firmó la resolución 179/26, que prohíbe nuevos emprendimientos sobre los terrenos quemados e impide aprobar subdivisiones o urbanizaciones que contradigan las restricciones establecidas. La decisión se tomó ante la sospecha de un posible interés de desarrollo inmobiliario en Cafayate, una localidad enclavada en los Valles Calchaquíes que combina un perfil turístico consolidado con una producción vitivinícola de referencia provincial.
El origen de la medida se remonta a los primeros días de junio, cuando se registraron dos focos simultáneos en una zona de fincas, circunstancia que despertó las sospechas de las autoridades. Ante ese escenario, Guevara presentó una denuncia penal para que la justicia establezca si los incendios respondieron a causas naturales, negligencia o una acción premeditada.
La resolución también ordenó la creación de un Registro Municipal de Áreas Afectadas por Incendios Forestales, con el objetivo de identificar, georreferenciar y resguardar las superficies dañadas. A su vez, la intendenta solicitó la colaboración de organismos provinciales y nacionales para delimitar con exactitud los sectores comprometidos.

La fiscal Sandra Rojas recorrió la zona afectada el 24 de junio y confirmó que la investigación judicial permanece abierta. “La fiscalía y el Ministerio Público Fiscal de Salta está comprometida desde el primer momento con la investigación para identificar a los responsables de este hecho tan lamentable», declaró ante la prensa local. Rojas describió las pérdidas ambientales como “impactantes” y “muy difíciles de dimensionar”.
El fuego, activo por más de dos semanas al momento del recorrido de la fiscal, afectó vegetación nativa en un área de dunas y bosques protegidos. La magnitud del siniestro llevó al Concejo Deliberante de Cafayate a declarar el Estado de Emergencia Ambiental por Incendios Forestales en todo el departamento por un plazo inicial de 18 meses.
El operativo de emergencia desplegado en la región integró a la Brigada Nacional Centro, los Bomberos Voluntarios de Cafayate, los Bomberos de la Policía de Salta y personal del Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF) y la Subsecretaría de Defensa Civil. Las cuadrillas trabajaron coordinadas por tierra y aire, con camionetas 4×4, camiones cisterna, motobombas y herramientas especiales.
Las autoridades provinciales incorporaron dos aviones hidrantes turbohélice de más de 3.000 litros de capacidad a las tareas de combate. El ministro de Seguridad y Justicia de Salta, Gaspar Solá Usandivaras, confirmó que se realizaron más de 23 vuelos y subrayó el alcance de los daños: “El daño ambiental es cuantioso y sumamente importante para nosotros los cafayateños porque estos bosques son protectores del avance de los médanos, reguladores de temperatura, de lluvia; es parte del ecosistema muy finito que tenemos acá”, expresó.
Los equipos también trabajaron en enfriar el suelo, asegurar los bordes del incendio y verificar que no quedaran brasas activas en zonas de difícil acceso. En horas de la tarde del domingo previo al recorrido de la fiscal, el monitoreo detectó dos nuevos puntos calientes que provocaron el reinicio de focos en sectores denominados “islas”, alejados de las áreas más comprometidas.
El presidente de los Bomberos Voluntarios de Cafayate, Gabriel Domingo, advirtió que las ráfagas de viento zonda sorprendieron a las cuadrillas y favorecieron la propagación. Algunos brigadistas sufrieron quemaduras leves e inhalación de humo durante las tareas. Domingo también alertó sobre las secuelas a largo plazo: la alta temperatura del siniestro produce esterilidad del suelo y genera una capa de ceniza que dificulta el retorno de nutrientes. “Para reforestar necesitaríamos planificar un sistema de riego, porque el recurso más escaso que tiene Cafayate es el agua”, advirtió el funcionario, según el mismo medio.



