Violencia extrema en Chubut: una chica le pateó la cabeza a la salida del boliche, quedó desfigurada y pide justicia

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Guadalupe, una joven oriunda de Comodoro Rivadavia, provincia de Chubut, espera que la causa judicial por la salvaje agresión que sufrió en una estación de servicio marque un antes y un después en la conciencia social sobre la violencia. A casi un año del hecho, y a pocos días de que se determine la responsabilidad de la agresora, la víctima relató en diálogo con Infobae el impacto físico y emocional que le provocó el episodio y reclamó justicia.

El ataque ocurrió el 7 de junio de 2025 en una estación de servicio del ACA (Automóvil Club Argentino) ubicada en el barrio La Loma, donde una chica con conocimientos en artes marciales la agredió sin previo aviso.

“Ese día salí a bailar con una amiga y acá en Comodoro es muy común después irnos a comer hamburguesas o a tomar una gaseosa a la estación de servicio ACA. Y de repente entra esta chica, que yo la conocía nada más que de vista, y ahí co-comienza a suceder lo que se ve en el video. Me pega una patada en la boca, y después me pegó patadas en la cabeza y en varias partes del cuerpo”, contó este miércoles Guadalupe, durante la entrevista para este medio.

El video que acompaña esta nota y al que hace referencia Guadalupe, publicado inicialmente por el medio chubutense ADNSur, muestra que eran las 6:12 de la madrugada cuando la víctima, que aparece de espaldas a la cámara de seguridad que registró el hecho, se encontraba en la zona de cajas junto a su grupo de amigas.

Ella hacía la fila para pagar un agua, pero terminó siendo víctima de una golpiza salvaje.

La atacante, vestida con remera roja y pollera negra, agredió a Guadalupe con patadas y golpes de puño.

En ese contexto, una joven que lucía una remera roja y una pollera negra irrumpió en el lugar, se dirigió hacia Guadalupe y, sin mediar palabras, empezó a golpearla en el rostro. Le propinó una patada en la nariz, le dio golpes de puño en la cara y, luego, la agarró de los pelos para arrojarla al piso.

Indefensa, Guadalupe no pudo evitar que su agresora volviera a descargar su furia con otras dos patadas y una trompada en su cara.

Parecía que la tensa situación había llegado a su fin, pero las agresoras -se sumó una chica vestida con prendas de color bordó- no habían saciado su sed de violencia y volvieron a atacar a Guadalupe, ahora con golpes de puño y patadas en distintas partes de su cuerpo.

La imputada por lesiones leves tiene conocimientos en artes marciales.

La intervención de algunos testigos que intercedieron para frenar el ataque impidió que la agresión continuara, pero las secuelas para Guadalupe fueron graves. Sufrió traumatismo de cráneo, esguince en el pie derecho, lesiones faciales y fisuras dentales. Y tras recibir atención en el hospital local, formalizó la denuncia acompañada por su madre.

“Sé que es muy difícil, como están las cosas, que no vuelva a pasar, pero no sé cuántas cosas más tienen que pasar para que seamos conscientes de que patadas en la cabeza pueden matar a una persona y que no se puede ser tan violento como para andar por la vida pegándole a todo el mundo”, explicó.

El caso, llamativamente, se investiga como lesiones leves. La audiencia judicial contra la acusada está prevista para el próximo 15 de mayo, mientras la víctima reclama respuestas.

“Las agresiones al día de hoy yo estoy esperando saber por qué fueron. Incluso ella, en una audiencia que tuvo con la fiscalía, no declaró. No sé, me pegó como le pega a un montón de chicas mi edad. Lo miraste al novio y te pegó, no le gustó tu color de zapatillas y te pega. Es una persona peligrosa para la sociedad y violenta”, sostuvo.

Con su testimonio, Guadalupe busca que su caso no quede en el olvido y que sirva para que hechos similares no se repitan en la ciudad ni en el país. “Yo, gracias a Dios, hoy puedo hablar y contarlo, pero hay un montón de personas que recibieron golpes en la cabeza y están muertas. No es ser trágico, es ser consciente y de que todo podría haber terminado en otra cosa”, concluyó.