Juan Pablo Montoya le puso freno a Max Verstappen: pidió sanciones para pilotos que critiquen públicamente la nueva Fórmula 1

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Juan Pablo Montoya propuso sanciones fuertes y aseguró que “hay que respetar el deporte”, insistiendo en que las críticas públicas deben tener consecuencias - crédito @jpmonty2/Instagram y Jakub Porzycki/REUTERS

La conversación principal en la Fórmula 1 actualmente no gira en torno a adelantamientos ni estrategias en boxes, sino a las declaraciones y polémicas que se generan fuera de la pista.

La polémica comenzó con las críticas de Max Verstappen al reglamento que regirá a partir de 2026, pero aumentó cuando Juan Pablo Montoya intervino directamente en el debate con una postura contundente: considera que los pilotos que desacrediten públicamente la categoría deberían recibir sanciones.

El colombiano, fiel a su estilo directo, dejó clara su posición en el pódcast The Chequered Flag, de la BBC, donde, más que lanzar una crítica aislada, planteó una línea roja sobre cómo deberían manejarse este tipo de declaraciones.

En su argumento, insistió en que cuestionar las reglas es válido, pero hacerlo en forma que golpee la credibilidad del deporte no debería salir gratis. De hecho, fue puntual al decir que “hay que respetar el deporte” y que, aunque entiende que a un piloto no le gusten las normas, “por cómo hablabas de lo que vives y de tu propio deporte, debería haber consecuencias por eso”.

Max Verstappen encendió la polémica al comparar los nuevos carros con “Mario Kart” y decir que entrena con su Nintendo Switch - crédito crédito Brian Snyder/Reuters

Montoya no se quedó solo en lo conceptual, sino que incluso propuso medidas concretas. Explicó que sumar “siete puntos a la licencia, ocho puntos a la licencia” sería suficiente para cambiar el tono de los mensajes dentro del paddock, ya que eso pondría a cualquier piloto al borde de una sanción mayor.

Cada vez que cometen una infracción —ya sea en pista o por conducta antideportiva— reciben puntos de penalización, y si acumulan 12 en un periodo de 12 meses, quedan automáticamente suspendidos para la siguiente carrera.

Según él, con ese tipo de presión “hagas lo que hagas después, vas a estar aparcado”, lo que obligaría a pensar dos veces antes de salir a hablar. Y remató con una frase que resume su molestia frente a las comparaciones que se han hecho: “no digo que no seas directo, pero no vengas a llamar Mario Kart a un coche de F1”.

Todo esto tiene un origen claro: las declaraciones de Max Verstappen, quien no ha ocultado su incomodidad con los cambios que vienen para la categoría. El neerlandés, cuatro veces campeón del mundo, ha sido uno de los más críticos del nuevo reglamento, especialmente por el protagonismo que tendrá la electrificación en los monoplazas.

Pero lo que realmente encendió la discusión fue el tono con el que lo dijo. Tras el Gran Premio de Australia, Verstappen soltó, entre risas, que había decidido cambiar su preparación y que “he cambiado el simulador por mi Nintendo Switch.

Para Juan Pablo Montoya, sumar “siete u ocho puntos a la licencia” cambiaría el tono en el paddock y obligaría a los pilotos a medir mejor sus palabras - crédito Colprensa

De hecho, estoy entrenando con Mario Kart”, una frase que rápidamente se volvió viral. Como si fuera poco, días después, durante el GP de China, siguió con la misma línea irónica al comentar que “encontrar las setas se me da bastante bien; los caparazones azules son un poco más difíciles”, reforzando la comparación con el popular videojuego.

Más allá del chiste, Verstappen también ha sido fuerte en el fondo del asunto.

En varias intervenciones ha dejado claro que no le convence el rumbo que está tomando la Fórmula 1, llegando incluso a sugerir que la categoría podría parecer una “Fórmula E con esteroides”, en referencia al aumento del componente eléctrico en los carros. Esa mezcla de crítica técnica con tono burlón es justamente lo que no le cuadra a Montoya.

El colombiano, que corrió en la Fórmula 1 entre 2001 y 2006 y sabe bien lo que significa representar el deporte a ese nivel, considera que hay una responsabilidad implícita cuando se habla en público.

Para él, no se trata de silenciar opiniones, sino de cuidar la imagen de una categoría que mueve millones y que depende tanto de su reputación como del espectáculo en pista.

El debate, además, llega en un momento clave. A partir de 2026, los monoplazas tendrán un equilibrio mucho mayor entre motor térmico y eléctrico, con cerca del 50% de la energía proveniente de sistemas eléctricos. Este cambio busca responder a las exigencias de sostenibilidad y mantener a la Fórmula 1 alineada con las tendencias globales de la industria automotriz.

Las declaraciones de Max Verstappen reflejan el inconformismo de varios pilotos frente a la electrificación y los cambios del reglamento 2026 en la Fórmula 1 - crédito Marco Bello/Reuters

Sin embargo, varios pilotos han manifestado dudas sobre cómo estos cambios afectarán la conducción y el espectáculo. La gestión de energía, la posibilidad de adelantamientos y la sensación al volante son algunos de los puntos que generan inquietud dentro del paddock.

Verstappen ha sido la voz más visible de ese inconformismo, incluso dejando entrever que podría replantear su futuro en la categoría si no se siente cómodo con el rumbo que está tomando. Esa posición lo ha convertido en una especie de referente para quienes ven con escepticismo la nueva era reglamentaria.

Mientras tanto, otros pilotos han optado por un tono más moderado, aceptando los cambios como parte del ADN de la Fórmula 1, que históricamente ha evolucionado para adaptarse a nuevas realidades tecnológicas y comerciales.