La historia del Ruso Zielinski frente a River: el día que lo enfrentó con la número 10, la histórica Promoción y cuando le arruinó un título

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El Beto Alonso, Claudio Marasco, Ricardo Zielinski (con la 7) y Enzo Francescoli en la previa de un River-Chacarita, disputado el 8 de agosto de 1984

Aquel 26 de junio de 2011 quedará grabado por siempre. Para Belgrano, por su regreso a primera cuando pocos creían, para River, por su descenso, que años antes parecía algo de ciencia ficción y para el fútbol argentino en general, que observaba como uno de sus dos equipos más grandes, perdía la categoría, luego de varios años de destinos institucionales y deportivos. Ricardo Zielinski era el técnico de los Piratas, y lo será en esta ocasión nuevamente, aunque la cita sea mucho más grata, ya que por delante está la chance de ser campeón. Pero esa no es la única vinculación de la rivalidad del Ruso con el club de Núñez, que ya ha tenido más de un antecedente.

La tenacidad de Ricardo Zielinski. Esa que lo llevó a pelear desde que era pibe, para poder alcanzar los sueños más íntimos. Se hizo bien de abajo, hasta que llegó el momento de debutar con la camiseta de San Telmo a fines de la década del ‘70, en la vieja Primera C. Un paso adelante fue la transferencia a Argentino de Quilmes, para actuar en la B por dos temporadas (1981 – 1982). Su estilo combativo, como volante central, llamó la atención de los dirigentes de Chacarita, a donde llegó en 1983, para lograr un histórico y recordado ascenso en la cancha de Los Andes, luego de pelear de atrás casi todo el torneo, ingresando en el último puesto al octogonal, donde fue el indiscutido vencedor.

Entonces llegó el gran momento de la primera división. Para Chaca y para el Ruso. Y allí se dio el primer enfrentamiento ante River, el domingo 8 de abril de 1984 en la cancha de Ferro, donde el cuadro de San Martín hizo de local. El partido fue parejo y aburrido, dejando como testimonio un 0-0 casi sin emociones. Zielinski lució un inhabitual número 10 en su espalda. La revancha fue en el Monumental el 8 de agosto. River estaba en plena transición, porque días antes había dejado el cargo de entrenador Luis Cubilla, asumiendo en forma interina Martín Pando, a la espera de la llegada del Bambino Veira. Fue una cómoda victoria del local por 4-1 y por esas cosas que a veces utilizaban los equipos, Chacarita formaba a sus jugadores con numeración corrida. Por eso, el lateral derecho era el 2 y no el 4, por ejemplo. A Ricardo, como volante central, le tocó el 7…

El primer día que Ricardo Zielinski enfrentó a River, jugando para Chacarita y con una curiosidad: utilizó la número 10. Parados: Claudio Argueso, Zielinski, Luis Abramovich, Alejandro Cánova, Guillermo Rodríguez y Luciano Polo. Abajo: Eduardo Stelhik, Gustavo Yalvé, Enrique Borrelli, Rubén Ríos y Alejandro Montenegro

Pasó más de un año para volver a enfrentarse con River. Fue el domingo 8 de septiembre de 1985, ahora en la cancha de Chacarita, que comenzaba a sufrir con el promedio, que al finalizar la temporada lo condenaría al descenso. Los Millonarios, en el otro extremo de la tabla, tenían un muy buen andar, y serían los campeones del torneo 1985/86 por 10 puntos de ventaja. Aquella nublada tarde en San Martín, el cotejo fue más parejo de lo que se preveía, pero la visita lo destrabó con dos goles particulares en el segundo tiempo. El primero fue un tiro libre de Pipo Gorosito, que luego de estrellarse en el travesaño, pegó en la espalda del arquero Benítez y se introdujo en la valla. Y el segundo fue un choque entre el guardavalla con el lateral Luis Abramovich, dejándole la pelota servida nada menos que a Enzo Francescoli con el arco vacío.

Tuvieron que transcurrir 24 años para que sus caminos volvieran a cruzarse. Zielinski, luego de retirarse del fútbol en 1992 en Ituzaingó jugando la B Nacional, arrancó como entrenador en ese club, unas temporadas más tarde, cuando estaba en la Primera C. Una vez más, como le había ocurrido como jugador, tuvo que empezar de abajo. Con las mismas herramientas: su fe, su humildad y sus ganas.

El histórico día de la Promoción 2011 en el estadio Monumental. Belgrano volvió a Primera y River se fue al descenso (Fotobaires)

La historia volvió a repetirse. Logró el ascenso con Chacarita a primera división a mediados de 2009 y en la segunda fecha del torneo Apertura, se enfrentó con River. Hizo un buen partido y llegó a ponerse en ventaja 3-2 con dos goles de Matías Alustiza y uno de Facundo Parra (Diego Buonanotte y Gustavo Cabral había marcado para el local), pero la sonrisa se trastoca a mueca de tristeza, porque Villalva empató y el Burrito Ortega, en el último de sus regresos al club de sus amores, puso el 4-3 a tres minutos del final

Luego de dejar Chacarita, el Ruso pasó por Patronato, hasta que, a comienzos de 2011, llegó el llamado que cambiaría su historia. Belgrano no atravesaba un buen momento en el Nacional B, navegando más cerca del fondo de la tabla que de los primeros puestos, con apenas 5 triunfos en 18 fechas disputadas. Desde su llegada, cambió la mentalidad, apenas perdió 2 de los 20 partidos que dirigió para trepar hasta el cuarto puesto, que le aseguraba un lugar en la promoción.

El destino quiso que luego de la última y frenética fecha de primera división, el rival fuera el cuadro de Núñez. Así nos evocó Zielinski aquel momento: “Fue algo muy especial. Me encargué de mentalizar a mis jugadores que para ellos era un premio esa promoción, mientras que para River era como un castigo. Por el lado deportivo, la cosa venía bien. Sin embargo, habían empezado otra clase de problemas. En mi caso particular, recibí varias amenazas, a toda hora y de todo tipo. Como buen conductor, traté de que nadie se enterara, ni siquiera el cuerpo técnico. Una vez que ganamos el partido de ida, todo se potenció. La noche anterior a la revancha, nos tuvimos que levantar dos veces en plena madrugada por amenazas de bomba en el hotel. Cuando todo parecía normalizado, aparecieron como 300 tipos en la puerta tirando bombas de estruendo”.

Como entrenador de Atlético Tucumán el Ruso le arruinó un campeonato a River en la última fecha (Foto REUTERS/David Mercado)

“Cuando arribamos al Monumental -continúa el Ruso-, luego de un trayecto complejo, sentíamos que nadie pensaba que nosotros podíamos ganar. Al llegar al entretiempo, donde perdíamos 1-0, se me acercó el jefe de nuestro propio personal de seguridad y me dijo: ‘Recién fueron 10 tipos al vestuario del árbitro a amenazarlo con que debía cobrarles si o si un penal’. En ese contexto, sin decirle una palabra a mis jugadores, salimos al segundo tiempo. Llegó el gol de Farré, Olave atajó el penal y con el final del partido se dio el ascenso a primera, que no pudimos festejar por los tremendos desmanes que había en las tribunas. Recién cuando el micro tomó por Panamericana, pudimos relajarnos y darnos cuenta lo que habíamos logrado”.

Belgrano alcanzaba el cielo de la primera y River caía en el infierno del descenso, en una serie de película. Poco más de un año más tarde, se volvieron a encontrar. Cuando los Millonarios lograron su ansiado y rápido regreso a la máxima categoría, el fixture quiso que su rival en el debut fuera Belgrano en el estadio Monumental. Escenario ideal para una pequeña revancha. Sin embargo, allí estaban Zielinski y sus muchachos para arruinar la jornada, una vez más. Se pusieron en ventaja con gol de Melano de cabeza, aumentó Carranza apenas comenzado el segundo y descontó Lanzini de tiro libre. Cuando faltaban cinco minutos, River tuvo un penal a su favor, que Rogelio Funes Mori ejecutó en forma desviada. Por su festejo, al árbitro Germán Delfino expulsó a Juan Carlos Olave, por lo que, en el tramo final del cotejo, la valla la ocupó el delantero Juan Eduardo Martín, sin que se moviese el marcador.

El Ruso Zielinski buscará darle a Belgrano su primer título en Primera (Foto EFE/Fabián Font)

Luego de cerrar su primer ciclo en Belgrano, Zielinski tuvo un breve paso por Racing y más tarde llegó a Atlético Tucumán. Dirigiendo allí fue que tuvo otro recordado cruce con River, en los cuartos de final de la primera edición de la Copa de la Superliga, en 2019. Aquel equipo de Marcelo Gallardo atravesaba un excelente momento, con los ecos aún frescos de la inolvidable consagración en Madrid ante Boca. Sin embargo, el paso millonario por Tucumán sería en falso, con una contundente derrota por 3-0. En la revancha, River fue una tromba, que al terminar el primer tiempo ganaba con claridad 2-0, pero una nueva falla defensiva, luego de una pelota parada le permitió a Toledo convertir un gol clave, porque los marcados en condición de visitante tenían doble valor. Por ese motivo, pese a que los locales ganaron por 4-1, quedaron eliminados.

El sábado 7 de marzo de 2020, cuando la pandemia estaba a punto de ser una triste y dolorosa realidad, se disputó la última fecha de la Superliga. River fue el líder a lo largo de casi todo su desarrollo y a dos jornadas del final, aventajaba por tres puntos a Boca. En esa ocasión, el cuadro de Miguel Ángel Russo derrotó como visitante a Colón por 4-0 al tiempo que el equipo de Gallardo igualó en su cancha con Defensa y Justicia 1-1. En el cierre, tenía que ir a Tucumán a enfrentarse con Atlético. Fue un partido con fallos polémicos. Igual que el año anterior, Javier Toledo fue verdugo, al convertir de cabeza. Matías Suárez logró el 1-1 que por un largo rato le daba el título, porque Boca no podía en la Bombonera con el Gimnasia que dirigía nada menos que Diego Armando Maradona. Hasta que, a los 23 minutos, Carlos Tevez clavó el derechazo que le dio ese título tan festejado. Una vez más, Zielinski se había cruzado en el camino de River…

En total, el Ruso lo enfrentó en 21 ocasiones como técnico en forma oficial, con 6 triunfos, la misma cantidad de empates y 9 derrotas. Lo hizo dirigiendo a seis equipos distintos: Belgrano (10 veces), Atlético Tucumán (6), Estudiantes (2), Chacarita (1), Independiente (1) y Lanús (1). Ahora se escribiría una nueva historia que, como vimos, ha tenido muchos más capítulos que aquella legendaria promoción.