
Una preceptora de la Escuela Técnica de Bragado, provincia de Buenos Aires, fue denunciada por robarse USD 45.000, destinados al viaje de estudios de alumnos de séptimo año.
Las víctimas son 37 familias, que le entregaron dinero durante más de un año para costear un viaje en avión a El Bolsón, en la Patagonia argentina.
De acuerdo con lo publicado por el medio local Bragado Informa, todo surgió en la previa del viaje. En parte, el dinero provenía de rifas y ventas de comida organizadas por las propias familias.
La preceptora solicitaba que los pagos mensuales se realizaran directamente a su cuenta personal, en lugar de a una cuenta institucional. Esa práctica, sostenida durante más de un año, fue el eje del presunto fraude. El viaje acumuló al menos seis postergaciones, y en cada ocasión la mujer habría presentado documentos de empresas de turismo —presuntamente falsificados— para justificar las demoras ante los padres.
El caso salió a la luz cuando las autoridades del colegio convocaron a los padres para comunicarles que el dinero no estaba. Según relató Delfina Méndez, familiar de uno de los alumnos afectados, la preceptora habría dicho de manera extraoficial: “Me patiné la plata” antes de acogerse a una licencia por presunta enfermedad. Desde entonces, la mujer dejó de responder mensajes.
“No solo nos robó el dinero, sino el esfuerzo de más de un año de vender tortas y choripanes para cumplir un sueño”, declaró Méndez a Bragado Informa.
El abogado Federico Etcheún, representante de las familias, confirmó la presentación de una denuncia penal colectiva por estafa agravada. La condición de funcionaria pública de la imputada opera como agravante y podría derivar en prisión, dependiendo de sus antecedentes, según precisó el letrado. Se solicitaron además medidas precautorias que incluyen la inhibición y el embargo de bienes: vehículos, inmuebles y cuentas bancarias.
Etcheún advirtió que la institución educativa podría enfrentar responsabilidad civil, dado que la acusada es empleada del establecimiento y la maniobra se produjo en el marco de una actividad escolar. Ante ese panorama, vecinos y conocidos de las familias damnificadas organizaron una campaña de donaciones para que los alumnos no pierdan su viaje. Los fondos recaudados son supervisados por profesionales contables y los movimientos se reportan diariamente a los padres involucrados.
En marzo, denunciaron a la mamá de un jardín de infantes por robar dinero destinado a pagar el saldo de las camperas de egresados. En total, la suma asciende a 1.500.000 pesos.
Las familias explicaron que la mujer se ofreció voluntariamente para centralizar los pagos de las cuotas requeridas para la confección de los buzos. La confianza depositada en ella se quebró el día en que debía abonar la última cuota a la empresa encargada del pedido. Según relataron los padres, en ese momento la mujer alegó que su celular había sido hackeado, lo que le impedía completar la transferencia pactada.
Según informó el portal El Diario Sur, la falta de contacto posterior y la ausencia de respuestas concretas incrementaron la preocupación entre los afectados. Ante la incertidumbre, los padres decidieron comunicarse directamente con la empresa y descubrieron que los fondos nunca habían sido transferidos, salvo una seña inicial de 45 mil pesos.
La situación escaló cuando la mujer intentó justificar su accionar presentando comprobantes de pago ante la comunidad educativa. De acuerdo con los testimonios recogidos, los documentos exhibidos presentaban inconsistencias evidentes. “Un día llegó al jardín con los comprobantes truchos. Tenía el mismo CBU pero cambiaban los datos de la cuenta, las impresiones nunca tenían la marca de agua de Mercado Pago y los números estaban pegados”, afirmó Magalí C., madre de una de las niñas afectadas.



