
La audiencia de este martes del juicio por la muerte de Diego Maradona estuvo marcada por una serie de imprevistos y largos cortes que condicionaron el normal desarrollo de la jornada. Arrancó, como se dice, “con el pie izquierdo”: la audiencia convocada para las 10, comenzó 10.30 por demoras de las partes y a los cinco minutos del arranque debieron frenarla. ¿El motivo? Un problema técnico.
Lo que ocurrió puntualmente fue un inconveniente con los micrófonos de la sala, por donde hablan los fiscales, abogados, jueces o secretarios cuando tienen que hacer una intervención. Hay uno en cada escritorio y otro en el medio de la sala, desde donde declaran los testigos citados para la causa.
El dispositivo es fundamental por dos motivos: permite que se escuchen con claridad los interrogatorios y las declaraciones en todo el espacio y, además, garantiza que quede registro en el sistema de audio del juicio, que tiene como fin dejar constancia textual de cada palabra que se dice.

Para solucionarlo, los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón pidieron un cuarto intermedio de 10 minutos. Pero al advertir que la falla no tenía una solución inmediata, extendieron el corte por dos horas.
Cronológicamente: la audiencia arrancó a las 10.30, se frenó hasta las 10.45 y, sin que llegara a reanudarse formalmente, se dispuso un nuevo cuarto intermedio hasta las 12:30.
A la vuelta todos creían que iban a declarar los tres testigos previstos para el día, uno atrás del otro. Sin embargo, solo testificó Marcos Correa, médico clínico del hospital Ipensa, que atendió a Maradona un mes antes de su muerte en La Plata: al finalizar, hubo otro cuarto intermedio de casi una hora y avisaron que no iba a declarar Mario Schiter, quien estuvo con el Diez en su rehabilitación en Cuba.
La salud de Maradona y su corazón: los ejes de los dos testimonios del día
El médico clínico Marcos Correa contó en su declaración que le hizo estudios de rutina a Diego por pedido de su entorno. Fue luego de que lo hayan visto desmejorado en su cumpleaños de 60 años, en la cancha de Gimnasia.
También recordó que en uno de esos exámenes se descubrió el hematoma subdural en la cabeza y que al primero que le avisaron de la novedad fue al imputado Leopolodo Luque, a quien definió como el “médico de confianza” del Diez. Sobre él, aseguró: “Luque parecía que se preocupaba por el paciente”.
En este contexto, recordó la actitud que tuvo el neurocirujano al tomar conocimiento de los resultados de la tomografía. “Él se acercó rápidamente al enterarse del hallazgo. Yo lo acompañé al tomógrafo para que vea la imagen… Nosotros adoptamos una conducta expectante sobre el hematoma, que no quiere decir que no lo fueran a operar nunca, pero que no se lo veía como una urgencia. Luque lo quería operar», afirmó.
Y siguió sobre el diagnóstico: “El hematoma era un hallazgo que llevaba sus días: si había transcurrido tanto tiempo lo que yo entiendo es que la decisión era seguir esperando. Me parecía razonable. Pero no soy neurocirujano, no tengo la capacidad de darme cuenta si era una emergencia”.
Tras su declaración, hubo otro corte hasta las 14:30. A la vuelta, declaró Oscar Franco, el cardiólogo que le hizo controles médicos al Diez en el sanatorio Ipensa en septiembre de 2020.

Su testimonio fue clave por los detalles que dio sobre el corazón de Maradona. Lo más resonante fue que aseguró que le quiso hacer un estudio complejo del corazón a Diego dos meses antes de su fallecimiento para descartar una enfermedad coronaria y Luque no quiso.
Además, afirmó que el Diez era hipertenso y que lo supo porque cuando lo atendió en septiembre estaba tomando una medicación para regularla. Sin embargo, según surge de los estudios médicos de noviembre de 2020, cuando lo internaron para operarlo de la cabeza en la Clínica Olivos, Maradona ya no tomaba esa pastilla.
“¿Qué pasa cuando le sacás la medicación a un hipertenso?”, le preguntó la querella. El testigo Franco respondió que su salud se puede desequilibrar. “Le generaba cambios a nivel arterial y a nivel miocardio”, aseguró.
A las preguntas del defensor Francisco Oneto, quien le consultó cómo sabía que Diego estaba medicado para la presión, el testigo respondió que lo supo porque se lo dijo Leopoldo Luque. “No tuve como constatarlo”, contestó cuando el abogado le insistió en si había podido chequearlo de otra manera.



