El Parque Nacional Iguazú reabrió este lunes el circuito conocido como la Garganta del Diablo y normalizó todas sus actividades después de cinco días de cierre preventivo por la crecida del río, una medida que se había tomado para proteger a los visitantes y a la infraestructura en pleno receso invernal.
La reapertura coincidió con una jornada de alta afluencia: ingresaron 7.361 turistas y el acumulado de julio llegó a 142.673 visitantes, según informó El Territorio. Ese registro quedó muy cerca del alcanzado en el mismo período de 2025, cuando entre el 1 y el 27 de julio habían entrado 143.490 personas.
El regreso a la operatoria completa fue posible después de que el caudal del río Iguazú bajara a 5.230 metros cúbicos por segundo a las 8:00. Ese nivel permitió habilitar otra vez el circuito principal tras la revisión de las pasarelas.
Según la publicación misionera, también volvieron a funcionar todos los circuitos del parque y las aventuras náuticas. La normalización se produjo además el mismo día en que comenzaron los paseos a la luz de la luna, un evento de cinco noches que se extenderá hasta el viernes 31 de agosto.
El pico de la crecida obligó a cerrar el acceso principal durante cinco días. El acceso a la Garganta del Diablo se había cerrado el miércoles a las 15:00, cuando el río registraba 2.770 metros cúbicos por segundo. La Administración del Parque Nacional Iguazú y la concesionaria resolvieron entonces suspender el ingreso de manera preventiva ante la advertencia de una crecida inminente.
El pico máximo llegó el jueves a las 17:00, con 10.100 metros cúbicos por segundo. La crecida respondía a las intensas lluvias registradas en el sur de Brasil, con impacto directo sobre la cuenca alta del río Iguazú.
Carol Da Rosa, gerente general de Iguazú Argentina, explicó en ese momento a FM Santa María de las Misiones la velocidad con la que cambió la situación hídrica: “Todos los puntos de control que están sobre el cauce del río Iguazú en Brasil empezaron a tener incrementos y se incrementó con mucha velocidad en muy poco margen de tiempo”.

Da Rosa indicó además que, ante ese escenario, se aplicaron los protocolos previstos para este tipo de episodios. “Estamos con un caudal superior a los 8.500 metros cúbicos por segundo. Este caudal empezó a incrementarse en el día de ayer, así que, según nuestros protocolos de seguridad y de gestión de las pasarelas, decidimos en conjunto con la APN rebatir y cerrar por un tiempo el circuito de Garganta del Diablo”, dijo.
La maniobra incluyó el ingreso de operarios al circuito para rebatir las pasarelas, un procedimiento pensado para resguardar las estructuras frente al avance del agua y reducir posibles daños. La directiva sostuvo además que las instalaciones fueron concebidas para estas condiciones: “Nuestras pasarelas están preparadas para esto, fueron diseñadas para este territorio considerando las cuestiones que tienen que ver con nuestro Parque”.
La crecida, no obstante, no frenó la afluencia turística en plena temporada de invierno. Durante el cierre parcial, el parque permaneció abierto con los circuitos Superior e Inferior, el Sendero Verde y el Tren Ecológico de la Selva en funcionamiento. Del lado brasileño, también se interrumpió el acceso a la pasarela de Garganta del Diablo y se clausuraron de forma preventiva los sectores Pozo Preto y Bananeiras.
La gerente general de la concesionaria había anticipado que el cese de las lluvias en la cuenca alta podía favorecer un descenso del río en los días siguientes. “Hoy todo indica que no va a llover y en los próximos dos días tampoco. Eso va a ayudar seguramente a que el río empiece a bajar su caudal en las próximas horas”, afirmó en aquellos días.
La reapertura confirmó esa previsión y devolvió la postal completa de las cataratas en uno de los momentos de mayor movimiento del año. De acuerdo con Da Rosa, desde el 5 de julio el área Cataratas venía recibiendo más de 6.000 personas por día y, en lo que iba del semestre, ya se habían superado los 830.000 visitantes.



