
El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°1 de Necochea dictó este lunes la reclusión perpetua para Javier Cerfoglio por el asesinato de Magalí Vera. El fallo declaró culpable a Cerfoglio por el crimen ocurrido en diciembre de 2024, tras una investigación que desmontó la versión inicial de accidente y expuso una agresión con decenas de golpes y una muerte en las aguas del río Quequén.
La sentencia se conoció en una sala judicial presidida por la jueza Luciana Irigoyen Testa, acompañada por Ernesto Juliano y Diego Mónaco, en el edificio donde funcionó el Hotel Argentino, cerca de la playa de Necochea.

El fallo fue transmitido por el canal de la Suprema Corte bonaerense y seguido de cerca por familiares y allegados de la víctima, quienes aguardaron la resolución fuera del tribunal.
Durante el proceso judicial, la fiscalía y la querella solicitaron la pena máxima de reclusión perpetua, bajo la figura de homicidio cuádruplemente agravado: por vínculo, alevosía, ensañamiento y violencia de género. Por su parte, el defensor Javier Mengoechea intentó una reducción a 20 años, calificando el hecho como tentativa de homicidio agravado en concurso con homicidio culposo, una estrategia rechazada por el tribunal.
En la última audiencia, transmitida por la Suprema Corte bonaerense, Cerfoglio habló por primera vez desde la Unidad Penal 44 de Batán, donde permanece alojado. Ante el tribunal, expresó: “Quiero pedir disculpas, primero y principal a mi hijo Benjamín, por esa madrugada de dolor inmenso que le produje a muchas personas. Quiero dejar en claro que yo la amé, la amaba y la amaré toda mi vida a Magalí, fue la mujer de mi vida, la madre de mi hijo”.

Magalí, oriunda de Santo Tomé, Santa Fe, trabajaba en la Oficina Municipal de Información al Consumidor de Necochea y tenía un emprendimiento de pastelería.
El fallo del TOC N°1 de Necochea se dio de manera unánime, consolidando la calificación propuesta por la fiscalía y rechazando los planteos de la defensa. La sentencia de reclusión perpetua contra Cerfoglio representa el desenlace judicial de un caso que impactó a la comunidad local y que renovó los reclamos de justicia en contextos de violencia de género.
El fiscal que investigó el caso acusó a Cerfoglio del delito de homicidio cuádruplemente agravado por el vínculo, alevosía, ensañamiento y en un contexto de violencia de género.
El caso

El 1 de diciembre de 2024, Magalí Vera y Javier Cerfoglio abandonaron abruptamente una fiesta de casamiento después de una discusión, según reconstruyó Infobae a partir de testimonios y fuentes judiciales. De acuerdo con la investigación, una cámara de seguridad captó el momento en que Cerfoglio golpeó a Vera de manera reiterada en la vía pública. El fiscal Marcos Bendersky y el querellante Juan Manuel Iovine sostuvieron que la víctima recibió al menos 30 patadas y más de 40 golpes, quedando inconsciente en la calle.
Tras la golpiza, Cerfoglio subió el cuerpo de Vera al baúl de un Honda Fit rojo y condujo hasta la orilla del Río Quequén Grande, en las inmediaciones del Club Necopesca y la terminal de ómnibus. Las cámaras registraron que, pasados 28 minutos, el acusado retiró a Vera del baúl y la dejó en el interior del automóvil antes de arrojar el vehículo al agua. La autopsia confirmó que la causa de muerte fue asfixia por sumersión, mientras la víctima aún estaba con vida cuando el auto fue hundido.

La noche de los hechos estuvo marcada por una intensa lluvia. Inicialmente, el evento fue presentado como un accidente vial, pero la investigación judicial y el informe forense descartaron esa hipótesis. El cuerpo de Vera fue hallado bajo el muelle del Club Necopesca, a unos 15 metros del auto sumergido. Las pericias revelaron fractura expuesta de tabique nasal, lesiones múltiples y una inflamación severa en la cabeza.
Cerfoglio fue detenido el 4 de diciembre de 2024, pocas horas después del hallazgo del cuerpo. Tras el hecho, llamó a su padre para informarle sobre el supuesto accidente. El testimonio del familiar permitió a la policía encontrar al acusado en la orilla del río. Cerfoglio relató a los agentes que la pareja había discutido al salir del casamiento y que Vera “le trabó el volante”. La investigación de la fiscalía, no obstante, determinó que la secuencia no se correspondía con un siniestro vial y que existían elementos que probaban una agresión letal y premeditada.



