
No es el típico retrato del ídolo argentino, ni una postal deportiva. La serie fotográfica que Víctor Bugge decidió mostrar en Infobae, por primera vez, a pocos días de la finalización del Mundial 2026, muestra una figura de Lionel Messi que se quiebra y se multiplica, se cae y se levanta, se reinventa, parece moverse desafiando la imagen fija.
Bugge —el emblemático reportero gráfico, el mismo que, durante casi cinco décadas, documentó de cerca a los presidentes argentinos en la Casa Rosada— eligió a Messi como objeto de una búsqueda personal y artística, lejos de las convenciones del fotoperiodismo deportivo.

Se trata de un trabajo, dijo Bugge a Infobae, que realizó en partidos de eliminatorias disputados en Argentina. Las primeras fueron captadas antes del Mundial de Qatar 2022, en el que, finalmente, tras muchas frustraciones, el capitán condujo a la Selección argentina a consagrarse campeona del mundo. “Yo quería ir contra el trato que recibía Messi cuando las cosas no andaban bien, sabiendo que era el mejor jugador del mundo. Empecé a mirarlo y a intentar mirarlo de otra manera, en contra de ese discurso de varios que buscaban degradarlo, como ya había pasado con Diego (Maradona)”.
El experimento técnico: Messi más allá del foco

La serie de Bugge se apoya en una decisión técnica poco habitual: el uso de un lente catadióptrico de 500 mm, con foco 2.8, una pieza prácticamente abandonada por el fotoperiodismo actual. “Es un lente que hace 40 o 50 años que no se usa. Es un lente que tiene menos tolerancia focal”, explicó. Es decir, que permite que poco espacio quede enfocado. Esa característica, sumada a la baja velocidad de obturación, fue una elección técnica que lo alejó del registro nítido, documental, y lo aproximó, sin escalas, a imágenes que recuerdan la pintura.

Los cuerpos múltiples de Messi y sus rivales se desdibujan, aparecen fusionados con el entorno, convertidos en manchas de color y energía. La baja velocidad y el desenfoque deliberado transmiten la sensación de un movimiento incesante, casi eléctrico, que revela el “trueno” interior del futbolista.
“Con baja velocidad podía interpretar el trueno que significa Messi con una pelota. Tengo fotos de él fotografiado normalmente o convencionalmente, y no está esa vibración que él tiene cuando agarra la pelota. Mi intención fue reivindicarlo y tratar de mostrarlo, sin que sea, por supuesto, la verdad absoluta”, agregó.
El mensaje: reivindicación y ruptura

Como se mencionó, las imágenes fueron tomadas en partidos de eliminatorias de Qatar 2022 y Estados Unidos, México y Canadá 2026, pero está saliendo a la luz pública por primera vez a través de esta nota de Infobae.
Bugge sintió la necesidad de mostrarlo en este momento, tras la derrota contra España hace una semana en Estados Unidos, como un acto de justicia visual. “Lo tenía guardado, pero me parece que amerita reivindicar a Messi por lo que hizo en este Mundial y a toda la Selección. Después de lo del domingo, necesité mostrarlo yo, como fotógrafo”, dijo.

En las imágenes, la tensión y la energía interna de Messi aparecen en todo su esplendor. “Hay dos etapas fotográficas: una secuencia con los botines con laminita de oro y después la secuencia donde no lo pueden detener, y después todo lo otro que es una especie de grito de él. Y todo lo que para mí le pasa por dentro cuando él está en la cancha y no lo vemos, porque lo vemos caminando, quieto e introvertido, y es todo lo contrario”.

La serie muestra a Messi con imágenes que se apartan de las fotos deportivas tradicionales. Bugge optó por retratar momentos del ídolo en los que predomina la tensión y el esfuerzo físico, dejando de lado las imágenes típicas de festejo o triunfo. Buscó una interpretación subjetiva, casi abstracta, de la esencia del 10 argentino.
Víctor Bugge: el testigo invisible del poder

Bugge nació en Buenos Aires en 1956 y creció en un ambiente impregnado de fotografía. Su padre, Miguel Bugge, fue pionero del reporterismo gráfico en Argentina y uno de los fundadores de ARGRA. De él heredó una regla de oro: el fotógrafo no elige qué cubrir, debe registrar cada momento clave.

En 1978, Víctor Bugge ingresó como fotógrafo a la Casa Rosada, en plena dictadura militar. Desde entonces, su carrera abarcó 47 años y todos los gobiernos democráticos, desde Raúl Alfonsín hasta Javier Milei. Como director de Fotografía de la Presidencia, su trabajo fue volverse invisible para documentar la historia argentina sin convertirse nunca en un funcionario oficialista.
Su archivo personal es el álbum de la memoria colectiva del país: registró los levantamientos militares de 1987 y 1990, la crisis y sucesión presidencial de 2001, y retrató a figuras como Diego Maradona, Nelson Mandela y los Rolling Stones. En febrero de 2025, anunció su jubilación y recibió homenajes públicos, cerrando una era en la fotografía institucional argentina.

La pintura interior de un ídolo
El trabajo sobre Messi no fue encargado ni pensado para una exposición inmediata. “No lo presenté en ninguna parte. Las pocas personas que las vieron, de mi familia, se impresionaron”, contó Bugge a Infobae.
Durante los 90 minutos de cada partido, el fotógrafo solo apuntó su lente a Messi. “No fotografié a otro jugador. Quise hacer algo más pictórico, más lejos del reportero gráfico. Quise hacer una suerte de pinturas de él, de su interior. Estoy tranquilo de que algunas hayan salido”.

Las imágenes, como confesó Bugge, no buscan la perfección técnica ni la verdad cerrada. Son su propio intento de atrapar el misterio y la energía de Messi. Y, al hacerlo, obligan a mirar al futbolista —y a los ídolos— desde un lugar menos confortable y más humano.



