Fuerte personalidad disciplinaria y poca tolerancia a las protestas: así dirige el árbitro de Argentina-Jordania

0
4

Istvan Kovacs no duda en usar las tarjestas (Foto REUTERS/Albert Gea)

La FIFA designó al árbitro rumano Istvan Kovacs para conducir el encuentro que disputarán esta noche, desde las 23 (hora argentina), la selección dirigida por Lionel Scaloni y Jordania, correspondiente a la tercera fecha del Grupo J del Mundial 2026. La elección no sorprende. Se trata de uno de los árbitros de mayor consideración dentro de UEFA y uno de los jueces que más respaldo ha recibido en los últimos años por parte de FIFA para partidos de máxima exigencia internacional.

La terna arbitral estará integrada por sus compatriotas Mihai Marica y Ferencz Tunyogi como árbitros asistentes, mientras que el cuarto árbitro será Dahane Beida, de Mauritania, conformando un equipo con amplia experiencia internacional y acostumbrado a trabajar en competiciones de alto nivel.

Un árbitro de presencia física permanente

Uno de los aspectos más destacados de Kovács es su capacidad atlética. Habitualmente recorre entre 10 y 11 kilómetros por partido, manteniendo una cercanía permanente con las acciones de juego y buscando decidir desde el mejor ángulo posible. Su filosofía arbitral privilegia la observación directa antes que la dependencia excesiva de la tecnología.

Su excelente preparación física le permite sostener intensidad durante los 90 minutos y llegar con proximidad a las jugadas críticas dentro y fuera del área penal.

Istvan Kovacs dirigió Túnez-Japón en Monterrey (REUTERS/Daniel Becerril)

Perfil disciplinario: firmeza y autoridad

Si existe una característica que identifica a Kovács es su fuerte personalidad disciplinaria. Las estadísticas internacionales muestran promedios cercanos a las 4,5 a 5 tarjetas amarillas por encuentro, ubicándolo dentro del grupo de árbitros de control firme del fútbol europeo.

A lo largo de su carrera registra aproximadamente: 4,5 a 5 tarjetas amarillas por partido, un promedio de 0,25 a 0,30 tarjetas rojas por encuentro y más de 25 infracciones sancionadas por juego en promedio.

Su historial demuestra que cuando percibe que el partido comienza a escapar de su control, no duda en recurrir tempranamente a las tarjetas disciplinarias para recuperar autoridad. La mejor evidencia ocurrió durante la Eurocopa 2024, donde estableció un récord histórico al mostrar dieciséis tarjetas amarillas y dos expulsiones en el encuentro entre República Checa y Turquía, una actuación que confirmó su escasa tolerancia frente a conductas que alteren el control del juego.

De esta manera, Argentina encontrará un árbitro que protege al futbolista técnico, sanciona rápidamente las infracciones tácticas reiteradas, tiene muy poca tolerancia a las protestas grupales y castiga con firmeza las conductas antideportivas.

Además, el colegiado rumano utiliza la tarjeta amarilla como herramienta preventiva de control y mantiene una excelente coordinación con el VAR.

El árbitro rumano le muestra la amarilla a Xabi Alonso durante un partido de Champions League entre Liverpool y Real Madrid (REUTERS/Phil Noble)

Para los dirigidos por Scaloni, el desafío será interpretar rápidamente el límite disciplinario que proponga Kovács desde los primeros minutos. No parece ser un árbitro dispuesto a negociar protestas, simulaciones ni intentos de presión colectiva sobre sus decisiones.

La designación de István Kovács representa una apuesta de FIFA por un árbitro de máxima jerarquía internacional. Su experiencia en finales europeas, su capacidad física para mantenerse próximo al juego y su perfil disciplinario firme permiten anticipar un arbitraje de autoridad, con intervención temprana cuando perciba riesgos para el control del encuentro.

Argentina deberá adaptarse a un juez que privilegia el orden, la disciplina y el respeto por las decisiones arbitrales. Si el partido mantiene una temperatura emocional normal, su presencia pasará desapercibida. Pero si el encuentro se vuelve tenso o conflictivo, Kovács posee personalidad y antecedentes suficientes para imponer rápidamente los límites reglamentarios.