La camiseta “de papel”, el gol de lateral y una definición a lo Di María: las perlitas de Corea del Sur-República Checa

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Una camiseta que no resistió y se rompió como un papel, un lateral que terminó en gol y un remate que evocó a Ángel Di María: el debut de Corea del Sur y República Checa en el Grupo A del Mundial 2026 dejó mucho más que tres puntos. El partido, disputado este viernes en el Estadio Akron de Guadalajara, terminó 2-1 a favor de los asiáticos y abrió una zona que ya tiene a México en lo más alto tras su victoria 2-0 ante Sudáfrica en el partido inaugural.

El encuentro era, además, el primero entre ambas selecciones en una Copa del Mundo. Sus tres choques previos habían sido amistosos, con una victoria para cada equipo y un empate. El más reciente, en junio de 2016 en Praga, lo ganó Corea del Sur por 2-1. Una historia breve pero que esta noche en Guadalajara ganó un capítulo nuevo y bastante más dramático.

Todo empezó antes de que el marcador se moviera. A los 25 minutos del primer tiempo, Lee Han-beom agarró con tanta fuerza la camiseta de Pavel Šulc en una disputa por el balón que la tela del extremo checo simplemente cedió. Šulc terminó con la casaca abierta, una imagen que circuló de inmediato y que anticipó, sin saberlo, el tono del resto del partido.

El primer tiempo se fue en cero, aunque no por falta de intentos. Son Heung-Min, la gran figura surcoreana y uno de los jugadores más esperados del certamen, fue el más peligroso de la cancha: encaró, se sacó rivales de encima, probó desde afuera y hasta se filtró mano a mano con el arquero Matej Kovár, quien le ganó el duelo en dos ocasiones. Del otro lado, Patrik Schick, la principal referencia ofensiva checa y goleador del Bayer Leverkusen con 16 goles en la temporada 2025-26 de la Bundesliga, no pudo imponer su calidad ante una defensa asiática ordenada.

Ladislav Krejci en el aire para poner el 1-0 (REUTERS/Paul Childs)

El segundo tiempo arrancó con otro mano a mano entre Son y Kovár: el coreano intentó picarla y el arquero puso el pecho. Parecía el partido de Kovár, pero el fútbol tiene sus propias lógicas. A los 59 minutos, República Checa encontró el gol de la manera menos esperada: Vladimír Coufal ejecutó un saque de banda con tanta potencia que el balón llegó directo al área chica, donde Ladislav Krejčí se elevó más que todos y conectó de cabeza para poner el 1-0. Un lateral convertido en asistencia de gol: una acción que el reglamento permite pero que rara vez termina con el balón en el fondo de la red.

Corea del Sur respondió ocho minutos después con la jugada más aplaudida de la noche. Hwang In-beom recibió el pase de Lee Kang-In, se internó en el área, enganchó para dejar en el piso a un defensor y al propio Kovár, y definió suave por encima, de cobertura, casi sin resistencia. Los relatores de TyC Sports lo describieron como un gol “a lo Di María”, en referencia al gesto técnico, la pausa y la definición en globo que caracterizaron al rosarino durante su carrera.

La definición

La igualdad pudo haberse roto antes del 2-1. A los 77 minutos, Tomás Soucek cabeceó tras un tiro libre y el árbitro anuló el tanto por posición adelantada. Dos minutos después, cuando el partido parecía encaminarse al empate, el arquero coreano Kim Seung-Gyu voló sobre la línea para salvar un balón que, tras una serie de rebotes en otro saque lateral, hubiera significado la ventaja para los europeos.

La definición de Oh Hyeon-Gyu (REUTERS/Daniel Becerril)

Pero el 2-1 lo hizo Corea. A los 80 minutos, Oh Hyeon-Gyu, recién ingresado en lugar de Son, anticipó a la defensa checa y definió desde el piso para sellar el resultado. República Checa, que regresa a una Copa del Mundo después de 20 años, quedó sin unidades y deberá reponerse ante Sudáfrica el 18 de junio en Atlanta. Ese mismo día, México y Corea del Sur se verán las caras en Guadalajara en un duelo que puede definir el liderazgo del grupo.