La llamativa aventura de un ex River e Independiente en Europa: “Los osos bajaban a la ciudad y agarraban a los perros”

0
3

La experiencia internacional de Luciano Tano Vella dejó marcas profundas, sobre todo durante su estadía en Rumania, un país al que el exfutbolista argentino recuerda como excéntrico. Lejos de la imagen glamorosa que suele acompañar a quienes juegan en el extranjero, el ex Newell‘s describió ese paso como “espantoso” y lleno de dificultades, especialmente por la falta de pagos y un ambiente hostil.

Vella, quien militó anteriormente en Newell’s, River, Independiente y Vélez, llegó a Rapid Bucarest en la temporada 2008/09. En una entrevista reciente para el programa Hoy hay que ganar, manifestó que la realidad rumana distaba mucho de lo que esperaba: “Rumania es un país complicado. Son todos repicantes. Me fui porque no me pagaban”, declaró.

El proceso de adaptación fue abrupto. Vella relató que un empresario iraní había formado un equipo con futbolistas de distintas nacionalidades, con la intención de competir en torneos europeos. “Ahí era un tipo iraní que hizo un equipo para competir en UEFA. Y trajo jugadores. Menos yo, eran todos jugadores de Nigeria, de Bosnia, de todas esas selecciones. Hicimos un equipazo, la verdad teníamos un buen equipo”, rememoró el exdefensor.

Luciano Vella relató su peor experiencia afuera del país (NA)

Sin embargo, el proyecto colapsó pronto. Según Vella, “cuando empezaron a averiguar las 14 contrataciones que hizo el iraní, le habían robado como 8 o 9 millones de dólares. El presidente, que era rumano todavía, decía: ‘El Tano Vella vale un palo’, y le pasaba un palo y medio, con todos los jugadores. Y se calentó el iraní, se fue y nos dejó de garpe como loco y no empezamos a cobrar todos. Entonces yo mandé la carta a FIFA y quedé libre”.

El entorno tampoco ayudaba. Vella no ahorró detalles sobre el día a día en la capital: “Rumania es espantoso. Yo vivía en Bucarest. Cuando ibas a jugar a los alrededores, afuera, era terrible. Rumania es muy feo. Estaba en crecimiento, no te voy a mentir, pero estaba lejísimo. Yo creo que ahora está mucho más lindo Bucarest que cuando yo fui. Y bueno, no me pagaban, me tuve que ir. Ahí a las cuatro de la tarde ya era de noche. Yo vivía en medio de una montaña y a las cinco o seis te decían, ¿viste los carteles?: ‘Cuidado con los osos’”, recordó el Tano.

La vida cotidiana también presentaba desafíos inesperados. Vella relató cómo los osos se convertían en una amenaza real para los habitantes: “Bajaban los osos a la ciudad, ¿y sabés qué? Agarraban los perros, se escuchaban los perros que gritaban. Yo miraba por la ventana y agarraban los pobres perros, todos. Se come el oso, así que lo probé al oso”, confesó sobre una experiencia insólita.

El exRiver repasó salidas nocturnas en Rumania y admitió que el contexto lo empujó a volver a Argentina (Foto Baires)

La alimentación fue otra prueba en su estadía. “Iba a los restaurantes italianos y comía lo mismo que acá. Carne sí, muy difícil, pero en el día a día uno come lo que consigue. En los supermercados conseguís todo, pero en la concentración también probé una vez oso, me dijeron que era eso y dije: ‘¿Oso? Bueno, probalo’”, explicó. La conclusión fue tajante: “No iba, no iba”. El idioma y la integración social tampoco resultaron sencillos. Vella reconoció: “No entendía nada. Yo soy malísimo en inglés. Las rumanas están todas buenas”, bromeó el exfutbolista, evidenciando el choque cultural que vivió.

A pesar de las adversidades, tuvo episodios que hoy recuerda con humor. Sobre la vida nocturna, contó: “Fijate, una vez salí con un nigeriano que concentraba conmigo. Nunca hablé una palabra y nos pusimos de acuerdo para salir, fuimos al boliche, todo, y yo sentía que tiraba buena onda y salimos de ahí en caravana con él”. Y agregó, entre risas: “Pienso ahora y digo: ‘¿Qué hacía ahí yo?’”.

En el plano deportivo, su llegada fue prometedora. “Me acuerdo que dije: ‘Qué feo que Bucarest, todo’, pero cobramos unos premios. Había firmado tres años y dije: ‘Yo me quedo los tres años acá’. Después duró poco. A los tres meses o cuatro meses se fue el iraní y no empezamos a cobrar más”, compartió sobre el abrupto final de su aventura europea.

Tras esa experiencia, Vella volvió al país para continuar su carrera: primero en Independiente, después en Newell’s y, finalmente, en River, donde llegó a mediados de 2011 cuando el club de Núñez perdió la categoría. En la actualidad, el exlateral derecho ha dejado atrás el fútbol profesional. Ahora gestiona cuatro residencias para adultos mayores: Residencial Newbey, Residencial Wilde, Residencia Maipú y Residencia Minetti. Su presente lo encuentra lejos de los estadios, pero con la misma franqueza con que relató su paso por Rumania, asumiendo nuevos desafíos fuera de las canchas.